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A los satanistas les encanta el envase porque es rebelde y desafía lo que la sociedad dice que está “bien”. Lo usan como un escudo para su propia guerra, pero quedarse ahí es como quedarse mirando la puerta de una casa y creer que ya conocés a la familia que vive adentro. Seguí buscando conspiraciones o “maldad” en la cara de una cabra; es la distracción perfecta para que no veas lo que tenés adelante: un espejo de cómo funcionamos los seres humanos.
Baphomet no es un bando. Es la imagen de que no existen los opuestos separados. No hay luz peleando contra la sombra; hay una maquinaria que necesita de las dos para que el mundo siga girando. Quien lo usa para asustar o para sentirse parte de un club, solo está jugando con el disfraz.
Mientras vos perdés tiempo debatiendo si el símbolo es pecado o si es “cool”, los que realmente tienen el poder operan en silencio. Ellos no adoran la imagen, ellos usan la lógica del símbolo: mientras mantienen a la gente peleándose entre bandos (buenos contra malos, unos contra otros), ellos integran su propia oscuridad para actuar sin miedos ni culpas. El conflicto es la cortina de humo para que vos no aprendas a usar tu propia fuerza.
La verdadera potencia está en aceptar que sos una mezcla de todo: de lo que mostrás y de lo que escondés, de tu instinto y de tu razón. Lo usan para señalar lo “prohibido”, pero lo único realmente prohibido es darte cuenta de que la misma energía que te hunde es la que te puede salvar. No hay bandos, solo hay potencia. Si no aceptás tu dualidad, la vida te pasa por encima; si la aceptás, sos el dueño de tu propio juego. No es un dios, es una verdad resuelta.
Dale, seguí de largo. Mañana vas a ver otro logo y vas a pensar que es otra cosa. La distracción es parte del plan
Baphomet no es un bando. Es la imagen de que no existen los opuestos separados. No hay luz peleando contra la sombra; hay una maquinaria que necesita de las dos para que el mundo siga girando. Quien lo usa para asustar o para sentirse parte de un club, solo está jugando con el disfraz.
Mientras vos perdés tiempo debatiendo si el símbolo es pecado o si es “cool”, los que realmente tienen el poder operan en silencio. Ellos no adoran la imagen, ellos usan la lógica del símbolo: mientras mantienen a la gente peleándose entre bandos (buenos contra malos, unos contra otros), ellos integran su propia oscuridad para actuar sin miedos ni culpas. El conflicto es la cortina de humo para que vos no aprendas a usar tu propia fuerza.
La verdadera potencia está en aceptar que sos una mezcla de todo: de lo que mostrás y de lo que escondés, de tu instinto y de tu razón. Lo usan para señalar lo “prohibido”, pero lo único realmente prohibido es darte cuenta de que la misma energía que te hunde es la que te puede salvar. No hay bandos, solo hay potencia. Si no aceptás tu dualidad, la vida te pasa por encima; si la aceptás, sos el dueño de tu propio juego. No es un dios, es una verdad resuelta.
Dale, seguí de largo. Mañana vas a ver otro logo y vas a pensar que es otra cosa. La distracción es parte del plan